Un año
Dentro de pocas horas habrá pasado un año más (según mi reloj biológico). No sé si este blog sigue teniendo algún sentido, ni el nombre le sirve ya. No recuerdo lo que sentía cuándo las cosas, en mi cabeza, tenían valor.
Ahora solo hay horarios y precios. ¿Cuándo puedo ir? y ¿cuánto dices que vale?. El resto de interrogantes no existen.
A veces se cuela un ¿para qué? cuándo intento dar afecto o mostrar un mínimo de interés. La respuesta es mala, es gris, es una respuesta con muchas imágenes a la vez. Todas malas, llenas de gritos, de días asfixiantes.
Y me quedo al 10% en casi todo lo que hago.
Hace un año me propuse cambiar. He cambiado, pero no sé cuál es el premio. ¿Esto es madurar? por mi bien, ojalá sea solo eso.